Las empresas reciben cientos de propuestas de patrocinio cada año. Muchas de ellas son, sin duda, buenas propuestas, pero eso no quiere decir que sean buenas para tu empresa. Saber identificar las oportunidades más adecuadas para cada empresa en concreto supone la diferencia entre perder dinero y alcanzar retornos muy significativos.

Las empresas que se adentran en el mundo del patrocinio deportivo deben estudiar a conciencia el destino de sus inversiones, seleccionando muy bien cuáles son las oportunidades que son capaces de generar un alto retorno de su inversión, tanto a nivel económico (ROI) como de objetivos de posicionamiento, imagen o percepción de marca (ROO).

En un artículo anterior (“¿Cuál es el patrocinio más rentable para mi esmpresa?”), describíamos el proceso para seleccionar el territorio de patrocinio más adecuado para que la empresa construya y alcance sus objetivos. Una vez tomada esta decisión, el siguiente paso será elegir entre las múltiples alternativas específicas que el territorio elegido nos ofrece. El mercado está lleno de oportunidades y muchas de ellas son, aparentemente, muy buenas. Pero el acierto al elegir la que puede resultar mejor para nuestra empresa en concreto marcará una importantísima diferencia en los retornos que, finalmente, la acción alcanzará a generar.

Para obtener una evaluación favorable, la propuesta de patrocinio debe responder satisfactoriamente a cinco criterios básicos: Idoneidad, repercusión, oportunidades comerciales, solvencia técnica y coherencia económica. La valoración de cada uno de estos bloques estará siempre basada en las circunstancias específicas de nuestra marca, comprobando hasta qué punto las características de la oferta se ajustan a las peculiaridades de la empresa:

1.- IDONEIDAD

Las propuestas que muestran un profundo estudio previo y están elaboradas a la medida de nuestra empresa cuentan con muchas posibilidades de resultar interesantes. Las ofertas basadas en paquetes de patrocinio estandarizados tipo “Oro, plata y bronce”, difícilmente se van a ajustar a nuestras necesidades, salvo que se produzca toda una serie de afortunadas casualidades.

En cualquier caso, verifica que el evento se alinea con la cultura corporativa de la empresa, su filosofía y los valores que quiere transmitir nuestra marca. ¡Y asegúrate de que se los quiere transmitir al público del evento! La compatibilidad de las audiencias es un factor indispensable.

Otro importante elemento para valorar es la ubicación, tanto geográfica como temporal. El evento debe tener repercusión allá donde se encuentren nuestros mercados, y en las fechas idóneas para los planes estacionales de la empresa.

Cuando estos factores son favorables, podremos comprobar cómo el patrocinio encaja de forma natural en la estrategia de comunicación de la empresa y cómo sus beneficios se extienden con facilidad al resto de departamentos.

¡Y no pierdas de vista el componente social del evento! La responsabilidad social de la empresa es una tendencia al alza.

2.- REPERCUSIÓN

Debemos analizar si la presencia de nuestra empresa en el evento contribuye a incrementar la notoriedad de la marca y a mejorar la percepción que el público tiene de ella. Además del atractivo que el propio evento pueda tener para el público, conviene tener muy en cuenta la calidad del trabajo que en ese sentido realice el organizador. El evento debe contar con un buen plan estratégico de comunicación, claro, medible y cuantificable que debe estar detallado en la propuesta.

Tan importante o más que la visibilidad de nuestro logo en el evento, es la forma en que nos podemos relacionar con el público del mismo. El valor de la propuesta será mucho mayor cuando el patrocinador pueda tener una presencia relevante, capaz de mejorar la experiencia del público en el evento. Si la propuesta de patrocinio se limita a ofrecernos presencia en la cartelería, tendrá mucho menos valor que si nos proporciona oportunidades de participación más allá de la duración de la competición, tantos en los actos previos como en los posteriores a su celebración.

Independientemente del trabajo de comunicación que pueda desarrollar el organizador, conviene valorar el interés natural que el evento va a despertar en los medios.

3.- OPORTUNIDADES COMERCIALES

Además de las ventajas que el patrocinio nos pueda reportar en relación con la notoriedad de marca, cada vez cobra más importancia la inclusión de contraprestaciones encaminadas a proporcionar al patrocinador oportunidades directas para generar negocio. La más evidente es la posibilidad de vender nuestro producto durante el evento, pero no es la única. Las oportunidades que el patrocinio nos ofrezca para desarrollar nuestro networking y reforzar nuestras relaciones comerciales, serán un importante activo que nos ayudará a incrementar las ventas de nuestro producto.

Es sumamente importante para valorar este punto conocer la presencia de otros patrocinadores. Por supuesto, puede haber otros, además de nuestra empresa, pero debemos asegurarnos de que éstos no son marcas competidoras de la nuestra y, además, que su número no es tan elevado que diluya nuestra presencia y nos reste notoriedad.

4.- SOLVENCIA TÉCNICA

Plasmar un gran evento sobre el papel es una tarea relativamente fácil. Otra cosa muy diferente es contar con los medios, los conocimientos y la experiencia necesarias para convertirlo en realidad con total garantía de éxito. Comprueba quién está detrás de la organización, asegúrate de que disponen de todos los medios humanos y materiales necesarios para ejecutar el evento en las mejores condiciones, investiga la experiencia de los organizadores en otros eventos similares y el éxito que han logrado con ellos.

Un evento con garantías de éxito surge siempre de un estudio de mercado riguroso que ha arrojado conclusiones favorables, que deberá estar incluido en la propuesta. La presencia confirmada de deportistas y personalidades de prestigio te aportará una pista fiable de la calidad del evento.

Antes de comprometerte a nada, asegúrate de que el evento cuenta con todos los permisos, autorizaciones y avales necesarios por parte de las autoridades y la federación correspondiente.

5.- COHERENCIA ECONOMICA

Puede que la propuesta que has recibido supere con brillantez todos los puntos anteriores, pero no la podrás considerar una buena oportunidad hasta que no te asegures de que la inversión requerida garantiza que puedas obtener retornos atractivos. Quizá podrías obtener resultados similares con un desembolso menor, lo que haría poco acertada la elección de ese patrocinio.

Al hacer la valoración económica, no olvides añadir al precio del propio patrocinio los desembolsos que tendrás que hacer para su activación, así como los recursos humanos y materiales que deberás destinar a la explotación del patrocinio.

Si la propuesta que tienes sobre la mesa responde favorablemente a todos estos puntos… ¡no la dejes escapar!