DEPORTISTAS EN LAS REDES SOCIALES: CUIDADO CON EL “LADO OSCURO”

Los deportistas de las disciplinas más desatendidas por los medios de comunicación encuentran en las redes sociales una excelente herramienta para ganar visibilidad. El deportista puede crear, a un coste muy bajo, canales de comunicación propios que van a otorgar a su comunicación una amplia independencia respecto a la política editorial de los medios convencionales. Las redes sociales son un arma muy potente… pero de doble filo. Conviene manejarlas con cuidado para que no se vuelvan en tu contra.

Tú eliges qué quieres contar y tú decides cuándo quieres hacerlo. Los medios sociales ponen en la palma de tu mano la posibilidad de generar cualquier contenido que te apetezca y hacerlo llegar prácticamente a cualquiera. La evolución de las comunicaciones ha dado lugar a esta excitante oportunidad, pero conviene no perder de vista que consigo lleva también aparejados numerosos riesgos y desafíos.

Si bien el perfil personal de casi todos los Deportistas de Alto Nivel corresponde al de cualquier nativo digital (joven, muy familiarizado con tecnologías de la comunicación, que forman parte esencial de su vida), su perfil profesional presenta características diferenciales que también deben ser tenidas en cuenta: es un personaje público al que se le suponen ciertos valores y sobre el que tienen puesta la mirada diferentes grupos de interés que forman tipos de audiencias específicas.

Actualmente, las redes sociales son la primera fuente de consulta cuando se quiere conocer más sobre una persona. Son nuestra primera cara. Y todos conocemos algún caso en el que el rastro en las redes ha terminado jugando una mala pasada a su autor en momentos tan importantes como un proceso de selección para un empleo. Los “deslices” en las redes perduran en el tiempo y escapan al control del interesado. También cuando el interesado es un deportista que ha vertido comentarios impropios de los valores que debería representar o ha publicado fotos en actitudes poco profesionales. Sólo tú eres el responsable de lo que dices, publicas y compartes, así que será mejor que evites los comentarios en caliente que fácilmente se podrán volver en tu contra en el futuro cuando alguien (y no dudes que ese “alguien” existe y aparecerá tarde o temprano), saque de contexto tus comentarios y los utilice para perjudicarte. También hay que ser especialmente cuidadoso al expresar opiniones personales sobre temas que nada tienen que ver con tu actividad deportiva. Es posible que molesten a algunos (o a muchos) de tus seguidores, quienes probablemente dejarán de serlo enseguida. Asegúrate de que tus opiniones no son ofensivas para nadie.

Afortunadamente, este tipo de comentarios suelen ser excepcionales y la gran mayoría de los atletas hace un uso responsable de sus redes sociales. Tan responsable como inútil, para muchos de ellos. Porque cuando la comunicación no responde a unos objetivos concretos, se convierte en mera palabrería incapaz de reportar beneficio alguno a su locuaz autor.


Afortunadamente, la gran mayoría de los atletas hace un uso responsable de sus redes sociales. Tan responsable como inútil, para muchos de ellos.


Contar con muchos seguidores, obtener muchos “Me gusta” o generar muchos “Retweets”, cuando son éstos los únicos objetivos que se persiguen, pueden ser datos cuya única utilidad real sea alimentar el ego del propietario de la cuenta. Si creas contenidos de calidad, conseguirás sin duda mejorar todas esas cifras. Pero si no sigues una estrategia a largo plazo, los números no te servirán de nada.

Para un deportista, la comunicación, no sólo en las redes sociales sino a través de cualquier medio, debe girar en torno a un objetivo fundamental: consolidar y difundir su propia marca personal. Y las redes serán los espacios que le van a permitir articular esa comunicación en función de los diferentes grupos de interés (stakeholders) a los que se dirija: en ellas podrá interactuar con sus seguidores; podrá ofrecer información a públicos “externos”, como medios de comunicación, empresas o aficionados a su modalidad deportiva, y podrá también difundir contenidos al servicio de sus patrocinadores. Cada una de estas audiencias tiene características propias y por tanto, deberá ser atendida de una manera diferente, con un lenguaje específico y un mensaje adaptado.


Si la imagen que proyectas no se ajusta a las necesidades y valores de marca del patrocinador, quedarás descartado automáticamente y los muchos seguidores que tengas serán ya un dato irrelevante.


Una buena base de fans llamará la atención de los patrocinadores. Pero si pretendes que tus redes te reporten un rendimiento económico ayudándote a captar nuevos patrocinios, piensa que el primer filtro que va a establecer tu posible patrocinador será la imagen que proyectas. Si esa imagen es adecuada, entonces pasará a valorar tu capacidad para ayudarle a difundir sus mensajes entre sus consumidores, es decir, estudiará quienes son tus seguidores y cuántos tienes. Pero si tu imagen no se ajusta a sus necesidades y valores de marca, quedarás descartado automáticamente y los muchos seguidores que tengas serán ya un dato irrelevante.

Aunque las redes sociales han reducido enormemente la dependencia que la visibilidad del deportista tenía de los medios de comunicación convencionales, no menosprecies el valor que éstos siguen teniendo para la proyección de tu imagen. Recuerda que lo que un tercero diga sobre ti tiene más credibilidad que lo que tú digas sobre ti mismo, así que no dejes de trabajar y atender debidamente a la prensa tradicional. Tal vez así conseguirás que muestren más interés por tu deporte.

2018-05-24T16:16:55+00:00

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